domingo, 15 de abril de 2018

Mares de escarcha. José Luis García Herrera

 
 


Mares de escarcha
José Luis García Herrera
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2016
 
 
José Luis García Herrera (Esplugues de Llobregat, 1964) no es solo uno de los poetas más prolíficos de nuestro país, sino también uno de los más laureados de los últimos años, con una trayectoria ascendente que ha culminado recientemente en el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández-Comunidad Valenciana 2017 por La semilla del óxido (Devenir).

Anteriormente había publicado Mares de escarcha en el n.º 612 de la colección Baños del Carmen de Ediciones Vitruvio, que dirige Pablo Méndez. El poemario, merecedor del XXI Premio de poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza, viene a confirmar el estilo torrencial y colorido que el autor atesora. En este libro, compuesto por veintisiete poemas sin división en partes, José Luis García Herrera versifica el paisaje invernal de la región de Matarraña, en el Bajo Aragón.

Introducido por una cita majestuosa de Antonio Gamoneda, el autor nos presenta en el poema inaugural, “Visión del invierno”, la belleza triste de un terreno sobre el que se yergue “un mar de escarcha” donde “puntean las briznas de hierba seca”.

En versos de arte mayor, con preferencia por el endecasílabo y el alejandrino, se componen estos poemas donde se hace referencia a algunos lugares de la zona, como la población de Calaceite (“Testamento de piedra”), el Salto de Tastavins (“La Portellada”) o el propio Río Matarraña, cuya historia y fisonomía inspiran una poesía impresionista con preocupaciones existenciales, como en esta estrofa de “Carbón de invierno”:

¿Dónde buscaré el resplandor del ocaso
si las raíces de las sombras
crecen en mis propios pies
y tras el aluvión de sombra alargo la condena
que a mi carne impone la vida que no tuve?”

Escritos “en la fría madrugada” y “en el fragor de la noche”, bajo la lluvia y el cierzo, José Luis García Herrera demuestra, una vez más, esa madurez expresiva que le ha convertido en un autor de referencia en el actual y complejo panorama lírico de nuestro país.
 
 
 
Gregorio Muelas Bermúdez




miércoles, 11 de abril de 2018

Cronófago. Soledad Benages Amorós

 
 


Cronófago
Soledad Benages Amorós
Ediciones Babilonia, 2017
 
 
La poeta Soledad Benages Amorós (L´Alcora, 1955) publica su segunda colección de poemas, tras Soledumbre (Alejo ediciones, Lima, Perú, 2016), con un título siniestro, Cronófago, que remite a la palabra griega cuyo significado es “devorador de tiempo”, es decir, al inexorable paso del tiempo, el maldito tempus fugit, y sus fauces, que devoran el presente haciendo del pasado el único tiempo que de verdad existe. Esto queda marcado desde la propia portada del libro, donde figura una ilustración de Leonor Seguí Nebot, que reproduce el célebre insecto metálico del Reloj Corpus, sito en el Corpus Christi College, de la Universidad de Cambridge.

Soledad Benages es una celebridad en su provincia natal, Castellón, donde colabora activamente en diversas iniciativas culturales y solidarias, y donde participa con asiduidad en actos literarios y benéficos, además de coordinar el grupo literario Poetas sin sofá, junto a María José Sangorrín. Benages viene realizando una loable labor en favor de la poesía como puente de unión entre España y Latinoamérica, que tiene su mejor manifestación en el Cuaderno de Poesía de Poetas sin sofá , que acaba de editar su número 10.

Publicado por Ediciones Babilonia, que coordina Paco Pérez Belda, en el número 25 de la colección “Pliegos de la Palabra”, nos encontramos con una segunda edición, la primera datada en marzo de 2017, y esta segunda en agosto de 2017, que dice mucho del carisma e influencia de la poeta castellonense pues, como es sabido, en los difíciles tiempos que corren es una auténtica proeza.

El libro está compuesto por treinta y un poemas de varia hechura donde fluyen los versos con la libertad de quien sabe encauzar sus formas hacia un mar de significados. La poesía de Soledad Benages es un recuento de horas, aquellas que ese monstruo con forma de saltamontes que remata el citado Reloj Corpus no ha podido engullir y que gracias a la palabra viva, la palabra impresa, consiguen perpetuarse en la memoria escrita de su autora. No poco de autobiográfico hay en estas composiciones donde los sueños de infancia se imbrican con preocupaciones sociales, por el camino se suceden hitos de vida y esperanza.

El poemario se abre con cuatro significativas citas de José Ángel Buesa, José Emilio Pacheco, Jaime Gil de Biedma y Antonio Machado, cuatro autores ya clásicos, dos latinoamericanos y dos españoles, cuya elección refleja su doble filiación, de hecho América es un espacio mítico que Soledad Benages ha transitado en numerosos viajes con motivo de encuentros y recitales en Cuba, México, Perú y Bolivia. Algo que podemos vislumbrar en el poema “Noche en Palenque”.

La nostalgia a través de la evocación de una infancia feliz y rural entre “almendros, olivos y tierra seca” o el recuerdo amado del padre carpintero que “no fue educado para la caricia” devienen “en la vetusta fotografía de una calle sin asfalto”, un tiempo envuelto en la “bruma amarillenta” donde su paso “solo se ve / en las arrugas de la piel”.

Soledad Benages escribe sobre muchas cosas, como el deseo de caricias, de ternura, que el exceso de hipocresía arruina para hacernos llegar tarde. De nuevo el tiempo se filtra entre los versos para decirnos qué es la vida, de ahí la inutilidad de “matar el tiempo”, que sería como decir “morir la vida”.

Hay una necesidad de la poesía para ahuyentar la nada, para “atraer la luz”, de ahí que Soledad Benages se valga de numerosas citas -de Octavio Paz, de Tolstoi, de Marc Granell, de Miguel Hernández, de Pere Gimferrer, Matsuo Bashô, entre otros- para encauzar su discurso hacia “el azul de Ítaca”.

Destaca, así, su lirismo, fijénse en la delicadeza de este breve e intenso poema:

Sobre la nieve cayó
la rosa más bella.
La mano que la lanzó
nunca supo que era
la última esperanza
de la diosa primavera.

La soledad, el dolor y la tristeza son otros temas capitales del libro y como todo están supeditadas a ese verdugo de momentos que es el tiempo que se escapa dejando tras de sí un erial donde solo llueven lágrimas.

Además, Soledad Benages hace gala de un lenguaje tan elegante como rico, donde combina ciertos cultismos y arcaismos (céfiro, selénico, horrísono, giflo, proterva) con una forma en apariencia sencilla, donde el fondo se ahorma con destreza a la forma del poema. En efecto, Soledad somete la longitud del verso a la necesidad de su significado en un ejercicio contra “la soledad del silencio”, veáse el poema que da título a todo el conjunto, donde afirma con vehemencia su voluntad de permanencia, de futuro.

Tras su aparente abstracción, Soledad Benages crea un discurso acorde con las inquietudes de nuestro tiempo, donde la premura y el utilitarismo han relegado a un segundo plano la verdadera esencia del ser humano. En definitiva, Cronófago es la obra de madurez de una poeta que tiene mucho que decir y lo dice sin prisa.

 
Gregorio Muelas Bermúdez



sábado, 7 de abril de 2018

El laberinto de Venus. María Teresa Espasa

 
 


El laberinto de Venus
María Teresa Espasa
Lastura Ediciones, 2017
 
 
María Teresa Espasa, escritora valenciana de dilatada trayectoria, que comenzara su andadura literaria en 1978 con A través del silencio, y que ha sido merecedora de prestigiosos premios, como el Vila de Mislata en 1999 por Cuando puedas llama, el XI Premio de Poesía Leonor de Córdoba de 2012 por El congreso, o el XXXII Premio Ciutat de València “Vicente Gaos” por En alguna parte es otoño, y que con la antología Tanto y tanto silencio le fue concedido el Premio de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios (CLAVE) a la trayectoria poética en 2015, nos sorprende ahora con un libro de relatos de corte erótico con el sugestivo título de El laberinto de Venus.

Si sugerente es el contenido no lo es menos el continente, pues lo publica Lastura Ediciones en el n.º 31 de la colección “Alquisa” de Narrativa, con la exquisitez y elegancia a la que la editorial de Ocaña nos tiene acostumbrados, tomando como imagen de cubierta la Flor de orquídea del pintor de Gandía Álex Alemany (1943), artista perteneciente al movimiento pictórico del “realismo mágico”.

No podía elegir mejor presentación la escritora de Denia pues en los dieciocho relatos que componen el libro nos traslada al ambiente “mágico” de sus ensoñaciones eróticas, un erotismo de delicada sensualidad apenas apuntada en párrafos de pasional prosa poética. Porque María Teresa Espasa, es, ante todo, poeta, una poeta que ahora elige otro formato, otro género, pero que demuestra practicar con igual maestría.

Lo primero que reclama la atención del lector es la enigmática dedicatoria que encabeza los textos y que reza así: “Como bien sabes, este libro de relatos, lleno de emociones y sorpresas, es para ti”. Sería necesario investigar la biografía de la autora para adivinar de quién se trata, pero este inicio nos marca la voluntad de María Teresa de narrar sus vivencias íntimas desde un punto de vista literario, en un doble juego entre realidad y ficción, dando rienda libre a la imaginación.

No es baladí el hecho de que la protagonista de todos los relatos sea una mujer de nombre Tsa, acrónimo de Teresa y que, sin duda, es un alter ego de la autora, que pone en el pensamiento de la narradora su propia experiencia, en un juego de identidades que hace, aún si cabe, más interesante la propuesta.

La narrativa erótica no ha alcanzado en nuestro país un calado tan hondo como en el mundo anglosajón o en las letras francesas, no hay más que recordar ciertos clásicos, como El amante de lady Chatterley de David H. Lawrence, Historia de un ojo de Georges Bataille o El amante de Marguerite Duras. En el caso español me viene a la memoria Jarrapellejos de Felipe Trigo y, más recientemente, Las edades de Lulú de Almudena Grandes.

A lo largo de los dieciocho relatos que componen este libro, María Teresa Espasa hace un recorrido por diversos “subgéneros”, desde la prosa más desinhibida en “El pacto”, donde emplea un lenguaje más directo y coloquial, al puro relato policíaco y de misterio en “Mientras dormías”, pasando por el género epistolar en “Los sueños y los días”. En todos el tono es pasional y el fondo de un romanticismo tierno y evocador.

El discurso de María Teresa es eminentemente femenino y se despliega con soltura en historias reales y fingidas, en relatos que abarcan desde situaciones frívolas hasta historias de desamor, donde la nostalgia se adueña de las palabras, pasando por momentos de verdadera pasión donde el lenguaje alcanza corporeidad y clímax.

Tras la lectura prevalece un ardiente deseo de cariño barnizado de erotismo, que es uno de los rostros del amor, y, sobre todo, una expresión de la ternura realmente apacible y conmovedora.

 
 
Gregorio Muelas Bermúdez



martes, 27 de marzo de 2018

El viento sobre el lago. Mila Villanueva

 
 


El viento sobre el lago
Mila Villanueva
Lastura Ediciones, Ocaña, 2016
 
 
La escritora gallega afincada en Valencia Milagros Pérez Villanueva, conocida en el ámbito literario como Mila Villanueva, publica su nuevo poemario, El viento sobre el lago 风 在 湖 面 上 , un bello título, editado por Lastura en el n.º 5 de la Colección Concilyarte, que es el resultado de las varias lecturas y meditaciones que la autora ha realizado sobre el libro del I Ching, antiguo oráculo chino cuyos primeros textos se remontan hacia el 1200 a. C.

Presidenta de la asociación cultural Concilyarte, Mila Villanueva es una gran animadora de la vida literaria en la ciudad del Turia, donde ha organizado numerosas presentaciones, recitales y exposiciones. Además, es una verdadera experta en poesía oriental, dedicándose en especial al ejercicio del haiku pues a la estrofa japonesa ha dedicado varios poemarios, como Na Distancia (Taller del Poeta, 2010), La luz de agosto (Concilyarte, 2011), en coautoría con Orlando Jorge Figueiredo, y A la luna de Valencia (Lastura, 2014), amén de participar en la antología de haiku contemporáneo en español Un viejo estanque (Comares, 2014), edición de Susana Benet y Frutos Soriano.

Lo primero que podemos constatar es que Mila Villanueva ha dado a la imprenta un hermoso libro, no sólo por la intrínseca belleza de los versos que lo componen, sino también por la de las ilustraciones que los acompañan, realizadas por Enriqueta Hueso con su característico estilo abstracto. El poemario, que ha sido traducido al chino por Daniel Barat de Llanos, viene introducido por un prólogo de Antonio Méndez Rubio, que bajo el significativo título “Entre azar y milagro” elogia esa rara virtud que la autora atesora en cada una de sus creaciones, esa lucidez y serenidad que imprime en cada poemario y que le permite reescribir textos milenarios, fue el caso de Bajo la luna de Kislev (Lastura, 2015) y los Evangelios, y ahora se corrobora con esta personal versión de otro texto fundacional, el I Ching.

La escritura de Mila Villanueva rema a contracorriente, pues en un tiempo tan vertiginoso y convulso como el actual decide apostar por el ejercicio sosegado de unos versos de una belleza grácil, serena, como “las golondrinas adornan los tejados”.

El libro se compone de sesenta y cinco poemas, por lo general breves, siguiendo la tradición china, precedidos por un poema inicial traído del propio I Ching, que marca la senda, donde Mila Villanueva plantea los temas con unos versos de situación, estacional, espacial o emocional, que culminan en versos sintéticos de una sencillez conmovedora. Parece que la autora persigue la esencia como el perfume a la rosa, por ello, para ser fiel a la tradición que le sirve de guía, adapta motivos característicos de la cultura oriental: dragones, pájaros, tigres, caballos, praderas, dando lugar a un sincretismo de austera belleza y hondo calado. Mila Villanueva no necesita más para transmitir una emoción en estado puro, los versos se posan con suavidad sobre el sustrato de la memoria en un delicado juego de contrastes donde “la paz, como un ejército / va cubriendo los campos de mijo”.

Una palabra china en caracteres occidentales precede al título de los poemas en castellano, “Xian. Unión” entre dos culturas aparentemente dispares que Mila Villanueva consigue aunar con elegancia y precisión. Son muchos los poemas que destilan una sabiduría oriental que, sin embargo, se aleja del tópico por la humildad y el respeto que la autora alcanza a imprimir en sus versos, unos versos, por otro lado, cargados de sensualidad y delicadeza, he aquí un bello ejemplo, “Inconcluso”, que pone el broche de oro a todo el conjunto:

Más allá del río se encienden las hogueras.
Las inquietudes desaparecen.
Reconozco el tiempo del preludio
y en él reposo.
Pronto llegará el día
de volver a ver los crisantemos.”

En definitiva, nos hallamos ante un poemario de emoción contenida y sobrios destellos que pone el acento en los momentos sentidos, aquellos que dejan un poso reflexivo superando el instante en que fueron vividos, de ahí la vocación de permanencia que tiene el poemario tras los pasos marcados por la obra canónica que le sirve de referencia, a sabiendas, parafraseando el I Ching, de que la incertidumbre nos asalta día tras día.
 
 
Gregorio Muelas Bermúdez



domingo, 18 de marzo de 2018

Cuarenta mares adversos. María Jesús Montía, J. Seafree, Alfonso Aguado Ortuño

 
 


Cuarenta mares adversos
María Jesús Montía, J. Seafree, Alfonso Aguado Ortuño
Editorial Corona del Sur, Málaga, 2017
 
 
Cuarenta mares adversos es el curioso título de la más reciente publicación de tres autores señeros en el género de poesía experimental / visual, me refiero a María Jesús Montía (Subrayando metáforas, ¿A qué huele la poesía?), J. Seafree (Espeleología poética, Mientras suena Beethoven) y Alfonso Aguado Ortuño (Poemas caseros, Poemas con forma). Edita Corona del Sur, que desde Málaga viene haciendo una intensa labor en favor de este tipo de poesía, que en los últimos años ha experimentado un renovado auge gracias a la calidad e influencia de autores como los citados, que en este volumen nos ofrecen otra parcela, más tradicional, de su actividad lírica, empleando la palabra de una forma efectiva.

He aquí, pues, un tríptico poético integrado por plaquettes con los siguientes epígrafes: “Al otro lado del Sol”, “Oda al horizonte” y “Preguntas”, de María Jesús Montía, J. Seafree y Alfonso Aguado Ortuño, respectivamente.

Tres visiones reunidas en una cuidada y elegante edición donde lo primero que reclama la atención es la belleza de la imagen de cubierta, obra de María Jesús Montía, donde recoge tres elementos aparentemente antitéticos pero en verdad complementarios, donde cada elemento parece remitir a cada uno de los autores, así el caballito de mar que monta el velocípedo es un guiño a J. Seafree, que se dirige a un horizonte con velero, donde la rueda parece remitir al responsable del proyecto, Alfonso Aguado Ortuño.

María Jesús Montía nos ofrece doce poemas de ritmo abierto donde, desnuda “ante los derechos fundamentales”, realiza un delicado ejercicio de simetría con voluntad reivindicativa: “Soy la mano que desea / abarcar el mundo / para poder rectificarlo”. La poeta de Benicarló irradia una actitud vitalista abriendo ventanas, respirando, escribiendo poemas “con música de rock”, que encuentra en los siguientes versos su mejor reflejo: “cada noche / existe / un sol posible”.

J. Seafree aspira a crear “versos sin ataduras ni cobijo”, puentes sobre la vida, sobre el tiempo y lo hace en doce poemas o canciones visuales donde escribe con “el lenguaje del viento”. La poesía de J. Seafree es un discurso metapoético entre “cielos azules” y “el sol de otoño”.

Por su parte, Alfonso Aguado Ortuño formula quince preguntas en forma de poemas donde se interroga sobre la vida y el sueño, sobre el pasado y el futuro, y lo hace de una forma rotundamente visual, concitando a los cuatro elementos con un tono marcadamente otoñal y existencial, donde destaca un poema sobrecogedor por el tema que trata, “Superviviente de un campo de concentración”.

En definitiva, estos “versos a la deriva” son la voz escrita de tres artistas que llevan la poesía en los ojos.
 
Gregorio Muelas Bermúdez



martes, 13 de marzo de 2018

Reconstrucciones. Isabel Hualde

 
 


Reconstrucciones
Isabel Hualde
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2017
 
 
La poeta navarra Isabel Hualde publica su tercer libro con el conciliador título de Reconstrucciones y lo hace en el n.º 649 de la Colección Baños del Carmen de Ediciones Vitruvio, que dirige Pablo Méndez.

Un poemario que habla de “la rotura de lo sereno”, donde su autora emplea un lenguaje desgarrado y reivindicativo para denunciar la injusticia, el miedo y la opresión imperantes en muchos lugares del mundo, desde el éxodo de los refugiados confinados en campos hasta el feminicidio en Ciudad Juárez, pasando por la prostitución, el tráfico de órganos o la violencia de género. La poesía de Isabel Hualde derriba fronteras como muros para apelar a la conciencia y la sensibilidad del lector activo en un doloroso viaje por un mundo en escombros.

El poemario se abre con dos lúcidos prólogos firmados por Pablo Müller y Ana Martínez Mongay donde dan cuenta de la voluntad solidaria de recomponer, de reconstruir lo que la codicia y la sinrazón ha roto por el camino.

A continuación el volumen se estructura en tres partes con epígrafes realmente significativos: “Diario de las fronteras”, “Si pudieran danzar...” y “ Reconstrucciones”. En suma, los cuarenta y tres poemas aquí reunidos son diversas formas de luchar contra el silencio, el humo y el frío, donde el uso del verso libre viene a expresar esa idea de libertad que recorre el conjunto.
 
He aquí, en definitiva, un poemario estremecedor, valiente, necesario “para defender nuestro derecho a disfrutar la lluvia” más allá de alambradas, donde la esperanza no sea extraña al futuro.
 
 
Gregorio Muelas Bermúdez
 
 



lunes, 12 de marzo de 2018

CRÁTERA Revista de crítica y poesía contemporánea Nº 3

 
 


CRÁTERA
Revista de crítica y poesía contemporánea

N.º 3 / Invierno 2018
 
 
SUMARIO
 
 
Portada y contraportada: ilustración de Juan Carlos Mestre

Inéditos (Ilustración de portadilla de Marta Azparren)

Luis Alberto de Cuenca
Fermín Herrero
Antonio Rivero Taravillo
Trinidad Gan
Victor Oliveira Mateus (portugués - traducción de José Ángel García Caballero)
Isabel de Sá (portugués - traducción de Pedro Sánchez Sanz)
Blas Muñoz Pizarro
Juan Marqués
Lola Andrés (catalán - traducción de Eduard Xavier Montesinos)
Gerardo Cárdenas
Nieves Chillón
David Mayor
Alicia Es. Martínez
Raúl Quinto
Cleofé Campuzano
Luci Romero

La mirada de Basho (Ilustración de portadilla de Sara García Lafont)

Mercedes Pérez “Kotori”
Constantino Dimitrov
Carlos Castilho País (portugués - traducción de José Ángel García Caballero)

Experimental (Ilustración de portadilla de Enriqueta Hueso)

J. Seafree
María Jesús Montía

Traducción (Ilustración de portadilla de Marta Azparren)

Zhivka Baltadzhieva - Tzveta Sofrónieva (búlgaro)
Antonio Martínez-Arboleda – Robin Ouzman Hislop (inglés)
Elisabeta Botan – Virgil Diaconu (rumano)

La entrevista (Ilustración de portadilla de Pepe Aledo)

Elena Medel, por Jorge Ortiz Robla

Investigación (Ilustración de portadilla de Enriqueta Hueso)

Tulia Guisado, El fracaso en la obra de J. M. Fonollosa
Bibiana Collado Cabrera, Velo al fin y al cabo

Reseñas (Ilustración de portadilla de José Manuel Benítez Ariza)

Pilar Verdú – El afán y los límites de Salustiano Masó
Rafael Mesado – Criar la luz de Marcelo Díaz
David Acebes Sampedro – Nubes de evolución de Luis Ramos
José Ángel García Caballero – Nadie podrá decir que tu reino no existe de Giovanni Quessep
Gregorio Muelas Bermúdez – La mitad silenciada de Marina Izquierdo
José Antonio Olmedo López-Amor – Raíz olvido de Jesús Cárdenas y Ultramor de Alfonso Brezmes

Leído por (Ilustración de portadilla de Marta Azparren)

Álvaro Hernando – Educación nocturna de Hilario Barrero
Ramón Campos – La voluntad quebrada de Javier Arnáiz
Jorge Ortiz Robla – Silbando un eco extraño de Constantino Molina
Eduard Xavier Montesinos – La casa de la vida de Montserrat Butxaca

Biobibliografías (Ilustración de portadilla de José Carlos Lloréns “CHARLES”)
 
 
 
Juan Carlos Mestre