lunes, 8 de abril de 2019

Girasoles inclinados. Fernando Recuenco Abarca

 
 


Girasoles inclinados
Fernando Recuenco Abarca
Diputación de Valencia, 2010
 
 
Girasoles inclinados es el título del primer poemario de Fernando Recuenco Abarca (1941), el poeta conquense afincado en La Pobla Llarga publica en 2010, gracias a la Diputación de Valencia, este volumen que reúne una parte esencial de su producción lírica, almacenada durante años al recaudo de la más pura intimidad.

El poemario, que se abre con un prólogo, “La soledad de los girasoles”, firmado por Rafael de la Torre, está dedicado a su familia, anclaje sentimental del poeta, que encuentra en sus seres queridos el bienestar necesario para desarrollar sus inquietudes literarias, que abarcan también el relato y la novela.

El libro se estructura en dos partes con los significativos rótulos “A la luz de teas” y “Noche de hogar”, que acogen las sesenta composiciones -que con excepción de los sonetos son de larga extensión- que integran el poemario, donde fondo y forma se ahorman a sus convicciones existenciales y religiosas debidas a su experiencia y formación.

Inaugura el poemario el poema en prosa “En el ocaso de los girasoles”, donde el autor, inspirándose en una cita de Séneca, plasma sus preocupaciones morales: “pobres girasoles inclinados, descorazonados en el surco de los sueños”. Le siguen composiciones elaboradas en quintetos de rima consonante, liras donde Fernando Recuenco declara su preferencia por el esquema clásico.

Con un lenguaje cuidado y un claro dominio de la métrica, Fernando Recuenco expresa los temas que le inquietan, como el irrefrenable fluir del tiempo, del que dice: “como un relámpago gigante” “pasan los años desbocados”, el paisaje con su impronta de nostalgia, o la educación.

Aunque tardío, Fernando Recuenco es un poeta de largo aliento místico, léanse sus poemas “Despierta, oh Dios, en mí”, “Luminiscencia”, “¡Sin arrogancia, Señor!”, “En busca de tu fortuna , oh mi Señor” y “En la cruz crucificado”, pertenecientes al último tramo del libro, un poeta que cuida la forma con singular destreza y que alcanza su cénit en el delicado soneto con el que concluye el poemario, “La humildad es amor”, dedicado a su esposa María Ángeles.
 
 
 
Gregorio Muelas Bermúdez



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