jueves, 20 de junio de 2019

Bajo la esfera de la indigencia. Prólogo

 
 



Prólogo

EL HONOR Y LA GLORIA
 

    Fernando Recuenco Abarca ha escrito una novela histórica en el mejor y más extenso sentido del género, Bajo la esfera de la indigencia se puede adscribir por su intención y estilo dentro de la gran tradición realista, y aventurera, de la novelística europea de mediados del siglo XIX, donde el protagonista, Deviné Sefarov, oriundo de la región de los Alpes-Ródano, va forjando su carácter durante un período convulso de la historia francesa a través de diversas vicisitudes que gracias a su instinto de supervivencia consigue ir superando, adquiriendo la experiencia necesaria para afrontar las venideras, desde su dura niñez y adolescencia ayudando a sus padres en las labores del campo y el ganado en un pueblecito sencillo, para después ingresar en el Liceo, llegando a ser maestro del mismo, hasta que un día, contra la voluntad de sus padres, ingresa en la marina francesa posterior al Congreso de Viena, pasando por la desaparición de su hermano, Marceur, durante la retirada de la Grande Armée de Napoleón en la campaña contra la Rusia del zar Alejandro I, en 1812.

    Fernando Recuenco acierta con la forma idónea para narrar el conflicto del protagonista, se inspira para ello en los grandes clásicos de la época, así en su prosa resuenan ecos del León Tolstói de Guerra y Paz (1865-1869), o el Fiodor Dostoievski de Memorias del subsuelo (1864). Con tan notables referentes el narrador desarrolla la obra, vertiendo su punto de vista a través de Deviné sobre hechos que fueron motivo de gran controversia, como el incidente de la fragata Meduse frente a las costas de Mauritania y la mítica balsa, inmortalizada por Géricault, en la que unos pocos valientes fueron capaces de sobrevivir al abrazo mortal de las olas. La huida de Deviné y la creación de una nueva identidad para tratar de preservar su libertad será el eje principal de la narración, donde la verdad y el amor se impondrán al temor a la policía.

    Durante la trayectoria del personaje asistimos al ascenso y caída de un Imperio, el Napoleónico (1804-1815), que instauró una nueva forma de entender el Estado y un nuevo concepto de gobierno basado en el paternalismo patriótico y la estructura en departamentos que a la postre supuso una modernización de los mecanismos de gobierno que trataba de superar el anquilosamiento de los mecanismos imperantes a finales del siglo XVIII y que desembocaron en la Revolución francesa. Será durante la restauración borbónica con el segundo reinado de Luis XVIII (1815-1824) cuando Deviné alcance su madurez y se desencadenen los principales hechos de la obra.

    Pero más allá de los hechos puramente históricos, que sin duda determinarán la actuación de los personajes y que el autor logra ilustrar de manera exacta y sucinta, Fernando Recuenco consigue dotar al protagonista de una notable profundidad psicológica a través de la minuciosa descripción de las causas y consecuencias de sus actos, y el empleo de una prosa elegante, refinada en el cultivo de la lectura meditativa, que en muchos pasajes alcanza la excelencia por medio de un lirismo evocador, embriagador en ocasiones, no hay más que leer el primer capítulo de la novela donde el autor relata con exquisito detalle las labores del campo por parte del padre y el oficio del telar de la madre y la abuela.

    El argumento nos recuerda a las grandes epopeyas de los protagonistas de las novelas de Alejandro Dumas, Edmundo Dantès en El conde de Montecristo (1845-46), y Victor Hugo, Jean Valjean en Los Miserables (1862). Pero en el caso de Fernando Recuenco, seremos testigos más de dicha evolución psicológica que de una sucesión sincopada de acciones, así el autor se detiene a describir de forma minuciosa los sentimientos del protagonista, una sabia técnica que permite al lector comprender su interior, si Deviné se mueve bajo la esfera de la indigencia es más por precaución y defensa que por su condición humilde pues hace gala de una dignidad y honorabilidad encomiables.

    Fernando Recuenco es poeta y eso se deja sentir en numerosos pasajes de la novela, donde la voz lírica le gana el pulso a la acción narrativa, no solo en la preciosista descripción de los paisajes sino también en la motivación de los personajes, nos hallamos pues ante una prosa eminentemente poética que aflora de forma subrepticia a lo largo de todo el relato, algo que además de aportar belleza a la narración supone un verdadero rasgo de estilo capaz de atraer a un lector que busca en la lectura no solo entretenimiento, sino además una experiencia estética.

    Con el fin de escapar de la orden de busca y captura por parte de las autoridades francesas, Deviné se hará pasar por un indigente, Pierre Dorado, “un chico parisino educado y de buenas costumbres”, dirá Catherine, quien se convertirá en su esposa y con la que tendrá un hijo, Acier. Gracias a ella aprenderá el oficio de herrero en la fragua de Gerard con el fin de ocultar su verdadera identidad y conseguir el peculio suficiente para costearse una habitación en una posada de la capital francesa.

    Nos encontramos con una gran novela, no solo por el volumen de páginas y los veinte capítulos que la integran, sino ante todo por la dimensión humana que el autor logra plasmar en ellas, y donde la penuria y la pasión, el honor y la gloria, afloran en la motivación de unos personajes cuyas conductas se ven mediatizadas por las costumbres de una época difícil por la desigualdad imperante en una sociedad estrictamente jerarquizada.

    En la actual era de la posmodernidad, Fernando Recuenco ha optado por una escritura clásica a la hora de trasponer al papel las vivencias de sus personajes y sobre todo el conflicto interior de Deviné, que tendrá que enfrentarse a circunstancias adversas para subsistir en un mundo donde la moralidad y la justicia se encuentran en sus primeras fases de desarrollo.

    Como no es intención de este prologuista desvelar la trama, sino señalar algunas de las claves y referencias para una mejor comprensión del conjunto de la obra, aquí lo dejo, al borde de la primera página para que tú, lector, que ahora recorres estas líneas, te sumerjas en la apasionante historia de un hombre que es un reflejo minúsculo pero significativo de un período crucial de la Historia.


Gregorio Muelas Bermúdez
Poeta y crítico literario
Catarroja, 26 de mayo de 2019



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