lunes, 14 de octubre de 2019

Olga Tokarczuk, una escritora Nobel

 
 



Un año más recibo la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura con sorpresa, la que me provoca el hecho de no conocer al autor/a premiado a pesar de mi supuesto conocimiento del panorama literario internacional, lo que demuestra dos cosas: mi verdadero desconocimiento, y lo inabarcable, plural y disperso del fenómeno literario en la actualidad. Confieso que soy seguidor de listas y de nominaciones y deseaba que se hiciera justicia poética premiando al sirio Adonis, eterno candidato. Pero en esta ocasión me había relajado confiando en la premiación de alguno de los novelistas más influyentes de nuestro tiempo, como el japonés Haruki Murakami o la canadiense Margaret Atwood, o de algunas de las lenguas romances aún no distinguidas por la Academia sueca, a saber: el rumano (¿Mircea Cartarescu? ¿Ana Blandiana?) o el catalán (¿Pere Gimferrer? ¿Joan Margarit?). Pero el Nobel del año del escándalo ha recaído en una mujer polaca de nombre complicado: Olga Tokarczuk. Sé que me acostumbraré a pronunciarlo y que incluso la leeré con indisimulado interés. Solo existen dos libros suyos traducidos al español: “Un lugar llamado Antaño” (editorial Lumen, traducción de Esther Rabasco y Bogumila Wyrzykowska) [este mismo libro está traducido al catalán por Anna Rubió y Jerzy Slawomirski; editorial Proa] y “Sobre los huesos de los muertos” editorial Océano (México), traducción de Abel Murcia; el mismo libro y la misma traducción aparecería después publicado en España por la editorial Siruela*; y Anagrama ha anunciado la inminente salida de un cuarto, Los errantes, traducido por Agata Orzeszek*. En catalán también se ha anunciado la publicación de la traducción de su novela Cos (Cuerpo), a cargo de Xavier Farré.

Según las fuentes, la escritora comenzó su andadura literaria en 1989 con el poemario La ciudad en los espejos, luego le siguieron varias novelas muy originales, algunas galardonadas con importantes premios, como el “Nike” por Los libros de Jacob (2015) y el “Man Booker Internacional” en 2018 por Los errantes, una trayectoria que ha sabido compaginar con un activismo político tan prolífico como su escritura. Esperemos que el interés por la obra de esta singular escritora no decaiga, algo que ha sucedido con otras galardonadas en los últimos años, como la austríaca Elfriede Jelinek (2004) o la rumana en lengua alemana Herta Müller (2009).

* Muy agradecido a Abel Murcia por la aclaración.

 
Gregorio Muelas Bermúdez


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