jueves, 29 de octubre de 2015

Modos de concebir la tarde. Carles Santaemília

 
 



Modos de concebir la tarde
 
Carles Santaemília
 
Editorial Denes, Paiporta, 2006
 
 
 
Obra ganadora del V Premio Paiporta de Creación Poética, Modos de concebir la tarde es un poemario que recopila 38 modos de concebir la vida y sus circunstancias desde un punto de vista trascendental, que se interroga sobre la existencia pero con un agudo sentido del humor que le sirve a su autor para realizar una crítica velada a una sociedad adocenada, autocomplaciente, abúlica, inmersa en el conformismo y herida de hipocresía, un mundo que vaga sin rumbo hacia su epílogo final.
Estructurado en tres partes, en la primera, “Evidencia (Caída)”, Carles Santaemília revela la decadencia de una sociedad abocada a caer en el abismo, sumida en la bancarrota, que “restringida su luz” camina por la sombra, en este sentido el autor no duda en emplear el símil para poner al hombre en solfa ante sus propias circunstancias. Un hombre que teme el inexorable paso del tiempo pero no sabe qué hacer con él, que lo maquilla con “Cosméticos” o lo mata en ocios de una vacuidad ominosa (“Tómate tu tiempo”).
En la segunda parte, “Contemplación”, el espacio de la naturaleza asume el protagonismo y se confronta a la obra del ser humano, a su obstinación por cambiar el paisaje, por adaptarlo a sus necesidades económicas, he aquí una poesía con cierto aire satírico que emplea el humor de una forma muy inteligente para erigirse en testimonio de un mundo que se aleja cada vez más de sus orígenes. El hombre es ese “alpinista del tedio” que siempre sueña con “alcanzar la cumbre” y en ese ascenso no es capaz de sentir la plenitud de todo aquello que le rodea, es la cruz de la moneda lanzada al aire, “para el ave es haiku/ un apunte en la oda del paisaje” (“En perspectiva”), que envidia la perfecta geometría de la naturaleza y que se empeña en construir con la esperanza de que algo perdure. Pero también la memoria es paisaje, paisaje interior que selecciona, ordena y borra los recuerdos trashumantes, sólo la memoria puede encontrarle al tiempo su talón de Aquiles (“Perspectiva engañosa”).
En la tercera parte, “Vuelo”, nos hallamos ante una poesía más sensorial, más abstracta, que surge a través de situaciones cotidianas, así la farmacia, el bar o el cine se convierten en lugares donde la poesía fluye a veces reveladora, otras amarga.
En definitiva, Carles Santaemília es un poeta a tener en cuenta, que hace gala de un lenguaje actual, cuajado de palabras que ya pertenecen al más reciente acervo popular, como “Tetris” o “Scalextrix”, para trazar un mapa de ideas y sentimientos ecléctico y nostálgico, no exento de desencanto. Una lectura muy recomendable para propiciar una mirada introspectiva, conciencia adentro.


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